(Parroquia La Inmaculada Concepción – Sortzez Garbia)

¿Cómo surgió esta Comunidad?

Allá por 1990, Josetxu Canibe párroco de La Inmaculada canalizó con acierto la inquietud de un grupo de personas, que si bien participaban activamente en actividades parroquiales (escultismo, confirmación, tercer mundo,...) no encontraban en los grupos parroquiales un grupo que les permitiese vivir su fe en el Dios de Jesús de una manera intensa pero a la vez sencilla y sin demasiadas “obligaciones organizativas”.

La propuesta de un grupo de referencia basado en: los proyectos personales de vida cristiana (PPVC) y en la metodología “ver, juzgar y actuar”, fue la oferta asumida por un grupo inicial de 8 personas que, con entusiasmo, comenzaron su andadura.

En estos años, veinte personas han compartido “trozos de sus vidas y de su fe”, algunas de ellas, por diferentes motivos (traslados, cansancios,...) han dejado la comunidad, otras continúan. Ahora el grupo lo componemos 11 miembros, una cifra que ha sido muy habitual a lo largo de nuestra reciente historia.

Durante este tiempo “el grupo que se reúne todos los lunes a las 8,30 en los locales de la parroquia de La Inmaculada” ha ido recorriendo un largo camino, entre luces y sombras, que allá por 1990 pocos podíamos imaginar.

¿Qué buscamos compartiendo la fe en Comunidad?

El grupo no se formó como una cuadrilla de amigos, de vivencias similares... que se encuentran muy bien reuniéndose cada cierto tiempo. Es más, la amistad siempre ha sido fruto del compartir semanal y no al revés. Tampoco ha habido ningún lider que haya arrastrado a los demás de una forma unilateral. Por lo tanto sólo las aspiraciones individuales y las experiencias grupales han sido las claves en la configuración de la Comunidad de los “lunes 8,30”.

¿Cuáles son esas aspiraciones? ¿qué buscamos en esta Comunidad?

Un equilibrio personal, un espacio de “oxígeno” y de “contraste” personal, social y cristiano. Seguir a Jesús con la ayuda del otro, con su exigencia, con su estima y con su presencia.

La Comunidad es un espacio de encuentro que nos permite mantener la tensión vital y cristiana que la sociedad intenta adormecer e individualizar.

Con nuestras limitaciones y defectos, el grupo tiene sentido en nuestras vidas en la medida que responde a estas aspiraciones vitales y nos posibilita poder vivir el mensaje de Jesús de una forma más íntima que en una comunidad parroquial, pero también más amplia que en una realidad familiar o individual.

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¿Qué aportamos a la Comunidad?

       • La forma de ser y de entender la vida con transparencia y con tolerancia.

El grupo siempre ha sido muy plural. Edades diferentes (de 33 a 65 años), caracteres muy diversos y profesiones muy variadas: una enfermera, un obrero, una peluquera, un laico diocesano librado, un ingeniero, un sacerdote, profesores, economistas, amas de casa,...

También entre nosotros hay ideas políticas muy diferentes e inquietudes y compromisos en campos muy variados: la discapacitación psíquica, los movimientos pacifistas, la colaboración escolar y catequética, las misiones, el mundo de la música religiosa, la atención a enfermos con sida,...

Nos hemos dado cuenta que mantener esta heterogeneidad en la Comunidad durante tantos años es una realidad que tiene un valor muy importante.

       • Nuestra vida – nuestros hechos de vida

En las reuniones no somos monitores, ni coordinadores, ni animadores de nada... somos personas que vamos a compartir nuestros PPVC y hechos de vida, trozos de nuestras vivencias reales.

Por ello no compartimos guiones establecidos, compartimos la alegría por una buena noticia, la muerte de un ser querido, el hecho de ser madre o padre, los problemas en el trabajo, la buena salud o el dolor en la enfermedad, los momentos de desesperación, los días de ilusión, un suceso político, el Athletic... en definitiva LA VIDA

       • Las ganas de seguir a Jesús en grupo, en comunidad

En los primeros años la vida del grupo estuvo estrechamente ligada a la Comunidad parroquial de La Inmaculada, poco a poco otros compromisos sociales y pastorales han ido disminuyendo esta relación inicial; aunque mantenemos nuestro representante en el consejo pastoral parroquial y la participación en la animación de la Eucaristía dominical. Además hay tres miembros del grupo que acompañan grupos de padres de catequesis en la Unidad Pastoral Autonomía – Indautxu y otro más en el Aula social.

Junto a las actividades parroquiales y de la UP, la dimensión comunitaria de la fe (orar, discernir, celebrar y actuar en común) nos parece “radicalmente necesaria” para seguir a Jesús de una manera coherente y auténtica. Si bien tenemos muchas lagunas, sobre todo en la oración comunitaria, nuestra historia avala que “ganas” por intentarlo no nos faltan aunque en ocasiones ha habido momentos de cierta pereza y desánimo.

¿Dónde estamos ahora y qué pretendemos?

La comunidad, de una forma “más espontánea que organizada”, va adquiriendo ciertos hábitos que perfilan nuestras señas de identidad:

- los proyectos personales de vida cristiana (al inicio del curso)
- los hechos de vida
- las celebraciones comunitarias (Navidad y Pascua)
- el apadrinamiento de cinco niños
- los dos días de convivencia familiar
- los compromisos personales (sociales y pastorales)

son los “pilares” de un grupo de personas que tradicionalmente hemos huido de lo “formal” y de lo “excesivamente organizado”.

A pesar de nuestras limitaciones estas vivencias se van consolidando... pero de un tiempo a esta parte hemos tenido la necesidad de que a la comunidad no le vendría mal relacionarse de una forma sencilla y ágil con otras comunidades que tengan similares experiencias para compartir, para intercambiar y para, si viene al caso, actuar.

Es por todo ello, que nos hemos incorporado al Consejo de Comunidades de Bizkaia. Un espacio de encuentro que nos permite abrirnos a otras realidades y que puede ser compatible con nuestro ritmo comunitario. Sentirnos una parte de algo más amplio (las comunidades cristianas de Bizkaia), para hacer más visible nuestro interés de participar activamente en la vida de la Iglesia diocesana.

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MATERIALES DURACION

1.- INTRODUCCIÓN

Teniendo en cuenta que muchos de jóvenes y adultos se han ido quedando al margen de los procesos de iniciación cristiana, se ha visto la necesidad de salir a las encrucijadas y, de este modo, poder ofertar un proceso de maduración en la fe para esos creyentes, a fin de que el anuncio explícito de Jesucristo llegue a todos los hombres y mujeres de buena voluntad y así lograr que Cristo sea luz de nuestro pueblo joven y adulto.

En la medida en que la demanda ha hecho apreciar tal acontecimiento, desde el año 1985 aproximadamente, se ha procurado atender esta importante tarea evangelizadora. A lo largo de estos años, desde la comunidad parroquial de Cristo Rey se ha ofertado este servicio hasta nuestros días con la considerable aceptación de los creyentes.

En la ilusión y esperanza de que este proyecto sea aceptado e impulsado por la propia Unidad Pastoral presentamos a continuación el proceso catequético.

2.- OBJETIVO GENERAL


INICIAR UN PROCESO DE MADURACIÓN EN LA FE PARA ADULTOS CON EL FIN DE QUE ACCEDAN AL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN.

3.- OBJETIVOS ESPECÍFICOS

Dadas las dimensiones de este proceso se marcan los
siguientes objetivos específicos por áreas:

3.1 Dimensión de la Gracia:
Descubrir la realidad salvadora de Dios en la finitud de la fragilidad humana.

3.2 Dimensión cristológica:
Profundizar en el acontecimiento de “Jesús de Nazaret” como el eje central de la vida
  cristiana.
Ayudar a descubrir la familia trinitaria.

3.3 Dimensión eclesial:

Potenciar la comunidad de fe como lugar de encuentro de los cristianos; en y desde la cual  
  favorecemos la construcción del Reino.
Vivir la pluralidad de los carismas.
Celebrar la fraternidad del amor.

3.4 Dimensión social:

Enmarcar en la realidad del mundo concreto la experiencia de fe cristiana.
Descubrir la experiencia de la salvación en los signos de los tiempos.

3.5 Dimensión sacramental:

Descubrir en la historia del ser humano la presencia salvadora del Dios de Jesús.
Expresar mediante signos celebrativos la vivencia de la fe cristiana.

3.6 Dimensión experimental:

Conocer y experimentar al Dios, Padre de Jesús, animados por el Espíritu.

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4.- CONTENIDOS


4.1 Bloque de la Gracia:

Creación.
Pecado.
Salvación.

4.2 Bloque cristológico:
Cristo de la fe (resurrección y filiación divina)
El mensaje del Reino (Bienaventuranzas)
Jesús histórico (nacimiento, vida y muerte)
El Cristo Santo.

4.3 Bloque eclesiológico:

Quién es un cristiano.
Un cristiano solo, no es cristiano: La Iglesia Local
  (comunidad parroquial – Diócesis de Bilbao).
Testigos del Dios vivo, desde la diversidad de carismas.

4.4 Bloque social:

El cristiano en el mundo.
El mundo está preñado del Reino de Dios.
Los signos de los tiempos.
La Historia tiene una meta.

4.5 Bloque sacramental:

La vida hecha liturgia.
Sacramentos para hacer visible el encuentro con Dios:
   (Bautismo, eucaristía, confirmación, penitencia, unción, orden y matrimonio).
La eucaristía como anticipo de un mundo diferente.

4.6 Bloque experimental:

Cuando Dios trabaja el hombre suda.
En Dios adivinamos las posibilidades del ser humano.
La fe conocimiento o sensación de Dios.
Hablar con Dios (oración).
Una moral sin leyes.

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5.-
METODOLOGÍA

Análisis de la realidad.
Lectura implicativa de textos.
Puesta en común de experiencias personales.
Oración bíblica.
Confección de un proyecto personal de vida cristiano.

6.-MATERIALES


GONZALEZ – CARVAJAL, L.: “Esta es nuestra fe”. Salterrae. Santander 1.999
CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA.: “Vaticano II. Documentos”. BAC. Madrid. 1993
JUVENTUDES MARIANAS DE VIDA.: “Iniciación litúrgica para los cristianos”.
   Pastoral Vicenciana. Madrid. 1985

Pastorales de los Obispos.
Liturgia de las horas.
Biblia.

7.-
DURACIÓN

El tiempo necesario para el discurrir, con garantías, del proceso de iniciación cristiana de adultos para el sacramento de la Confirmación se considera como mínimo de un curso. Con todo, la periodicidad será a razón de una sesión a la semana.


 

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