LA
ATENCIÓN
A LOS ENFERMOS Y LA CELEBRACIÓN DE LOS FUNERALES EN LAS VICARIAS DE BILBAO.

PROPUESTAS APROBADAS POR LOS DELEGADOS DE SECTOR 18 de Diciembre de 2000.

Desde nuestra Unidad Pastoral de Autonomía-Indautxu asumimos estos acuerdos y desde ellos configuramos nuestra atención pastoral.

1.- Potenciar los equipos de Pastoral de la Salud para el acompañamiento de los enfermos y sus familias.

2.- Cuidar la celebración periódica del Sacramento de la Unción ofreciendo a los enfermos y a toda la comunidad la catequesis necesaria para su comprensión y vivencia.

3.- Se ha de tener muy presente la situación de los enfermos en la oración de la comunidad, especialmente en la Eucaristía dominical.

4.- Siempre que sea posible y contando con la aceptación de sus familiares, se procederá a celebrar la oración ante el difunto en el domicilio y se fomentará la relación personal con la familia por parte de los agentes de pastoral de la parroquia. Se procurará, en todo caso, el trato directo con la familia para determinar las características de la celebración del funeral.

5.- Para que la comunidad no se vea privada de la celebración propia del Día del Señor y de las fiestas, la misa funeral no se celebrará los domingos ni las fiestas de precepto, ni en los horarios habituales ni fuera de los mismos. Por la misma razón pastoral, esta norma se ha de aplicar los sábados y vísperas de fiestas.

6.- La celebración de varios funerales a la misma hora ya se viene realizando en muchas parroquias. Con esta práctica, que hemos de extender, se favorece la participación de los fieles, se fomenta el sentido comunitario ante la celebración cristiana de la muerte y se reduce el número de celebraciones.

7.- La celebración del funeral sin la presencia en el templo del cuerpo del difunto ayudará, en muchas ocasiones, a significar mejor el sentido cristiano de la celebración. Con esta forma de celebración se favorecerá, también, la celebración de varios funerales a la misma hora.

8.- Aunque la celebración de la misa en el interior del rito exequial represente el signo más expresivo de la celebración de la muerte de un cristiano, teniendo en cuenta la situación religiosa del difunto y la de su familia, se ofrecerá, también, la posibilidad de hacer el “Oficio Funeral” sin la celebración de la Eucaristía.

9.- Aunque con ocasión del número de curas asistentes se pueden establecer de nuevo “las clases” en los funerales, no se ven razones para impedir la concelebración de sacerdotes familiares o amigos que participen como presbíteros. En todo caso, hay que ayudar a que se entienda su participación y no se interprete de otra forma.

10.- El color de los ornamentos será el del tiempo litúrgico correspondiente.

11.- Con ocasión del funeral no se debe prohibir la entrada de flores al templo para honrar al difunto. Se debe procurar que su colocación no oculte el féretro ni dificulte la celebración de los ritos litúrgicos.

12.- No se debe permitir la colocación de banderas en el templo ni sobre el ataúd.

13.-En la celebración de los funerales se admiten interpretaciones musicales a cargo de coros y de instrumentos siempre que se haga en los momentos oportunos de la celebración y no se establezcan con ello “categorías” sociales.

14.- Las parroquias no cobrarán ninguna cantidad por el servicio de funeral y se comunicará esta decisión a las agencias y a las respectivas familias.
Si con ocasión del servicio religioso, la familia desea hacer alguna aportación económica, se deberá hacer efectiva mediante la “colecta” que se puede hacer en la celebración, por medio de la entrega voluntaria en el momento de la concertación del funeral o por otro medio que se establezca, siempre que quede a salvo la gratuidad del servicio y la voluntariedad de la aportación.